Competencias profesionales: elige el foco

¿Llevas ya un tiempo en el mercado laboral? Te invito a que anotes a botepronto los 3 primeros momentos que te vengan a la memoria de toda tu vida profesional.

No filtres. No importa los que sean, agradables o desagradables. Tres instantes.

He hecho esta pregunta a muchas personas, en el marco de un estudio más profundo, y la práctica totalidad coincide en un hecho: los recuerdos están relacionados con sus relaciones personales más que con las métricas de su trabajo, derivadas de los conocimientos directos aprendidos en la Universidad o Escuela Profesional correspondiente.

Es decir, a las personas que han vivido unos años de experiencia profesional y se les pide este ejercicio espontáneo, les vienen principalmente a la cabeza momentos agradables…

  • cuando conseguimos el contrato con los franceses
  • la comida de homenaje en mi despedida
  • cuando me atreví a decir al director general que estaba equivocado y me vino a reconocer que llevaba razón
  • el día que abrimos el negocio después de tantas peleas con el banco
  • el día que me dijeron que mi jefe se iba

o desagradables…

  • el momento de anunciarme el despido tras haberme dejado la piel en la empresa
  • la época que tuve como compañero al impresentable de Pérez
  • tener que cancelar la inauguración de la exposición, al no llegar a un acuerdo con el dueño de la galería
  • cuando tuve que cerrar la empresa y comunicar a la gente que se quedaba en la calle

…pero con mucha menor frecuencia recuerdan aspectos técnicos o numéricos tipo “poder aplicar el artículo 323 del código penal”, “el día que utilicé el teorema de Euler”, o incluso “haber diseñado un fármaco con una actividad tres veces superior al más vendido del mercado”.

¿Dónde quiero ir a parar? Es indudable que para poder ejercer una profesión con éxito debemos tener unos conocimientos técnicos tan profundos como sea posible y, además, vivir en un estado de aprendizaje continuo. Ahora bien, en el momento de decidir dónde formarnos profesionalmente, dónde llevar a nuestros hijos para que se formen, o cómo evolucionar en nuestro trabajo, es más importante que nunca tener presente no sólo nuestras competencias profesionales técnicas (hard skills), sino también las llamadas competencias transversales (competencias blandas, soft skills).

Hay varias definiciones para este concepto, te recuerdo una de ellas:

Son todas aquellas habilidades, aptitudes y actitudes que permiten desarrollar un trabajo de forma exitosa

El listado de competencias transversales es muy variado, y se han hecho numerosos estudios sobre las más demandadas, ahora y en el futuro (hablaré de esto en otro artículo). Las citadas con más frecuencia son:

Habilidades comunicativas, resolución de conflictos, planificación y organización, creatividad, trabajo en equipo, gestión del tiempo, liderazgo, trabajar bajo presión, adaptabilidad, iniciativa, inteligencia emocional.

Cuando se invita a los alumnos o empleados a cuantificar en sí mismos estas competencias y desarrollarlas (algunas son innatas, TODAS pueden desarrollarse), los argumentos utilizados suelen ser:

  • hoy en día en las entrevistas de selección, los departamentos de RRHH ponen el foco en detectar determinadas competencias transversales.
  • las empresas, cada vez con más frecuencia, hacen evaluaciones competenciales de sus empleados que influirán en subidas salariales, promociones o decisiones de despido. Son conscientes de que el éxito deriva de establecer un equilibrio entre conocimientos, talento y conexión humana.

Sin duda son dos motivos de peso para hacer un autoanálisis del nivel competencial y pensar en cómo mejorarlo. Ahora bien, como en tantos otros aspectos de la vida, ¿por qué no trabajar desde la ilusión en vez del miedo?

¿Cuántos beneficios podríamos obtener con una comunicación más asertiva, más persuasiva, que evitara conflictos?

¿Cómo nos sentiríamos si aprendiéramos a reconocer el estrés y transformarlo, antes de convertirlo en una enfermedad?

¿Qué partido podríamos sacarle a una formación sobre gestión del tiempo?

¿Cómo disfrutaríamos si evolucionáramos hacia un mayor liderazgo personal, antes de pensar en liderar a otros?

Cuando llegue tu momento de echar la vista atrás y recordar tu vida laboral, lo más probable es que recuerdes emociones relacionadas con tu relación con otros seres humanos, o tu forma de vivir las realidades cambiantes que se fueron sucediendo en tu trabajo.

Crear recuerdos felices pasa por haber aprendido a relacionarnos con los demás y nosotros mismos. Pasa por desarrollar estas competencias transversales. El aprendizaje inicial tuvo lugar en la familia, el colegio, la universidad. Ahora también puedes apoyarte en las herramientas que se pongan a tu disposición en tu empresa, o recurrir a formación especializada y un coach de confianza.

Tú decides en qué pones el foco, consciente de que…

No existe desarrollo profesional sin desarrollo personal

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