Ego I – El Espejismo

El ego no es un concepto. En un encuentro. Pasas toda la vida sin verlo hasta que de repente ¡zas! ahí está. Como darse contra un muro de cristal. Como hacerse consciente de un espejismo.

Puedes descubrirlo al prestar atención y escuchar con ecuanimidad la discusión que estás provocando.

O al sentir miedo ante una situación en la que, con serenidad, ves que no existía ningún peligro real.

O al sentirte en combate con tu pareja, tu familiar, tu jefe, tu equipo, tu compañero, tu vecino, el último ser humano que se te cruzó en el supermercado y sobre el que pensaste antes de hablar “¡ahora te vas a enterar!”.

O al menospreciar a alguien por pertenecer a otro barrio, país, religión, equipo de futbol.

O al recordar de nuevo una experiencia pasada, lleno de resentimiento.

O al planificar el futuro comido por la ansiedad, preocupándote por hechos que nunca sucederán y conversaciones que nunca tendrán lugar.

Simplemente, en ese instante te haces consciente de que “eso” que habla, actúa, teme y sufre no eres tú. Que esos pensamientos no son el Ser, sino sólo un personaje. Hay una realidad más profunda.

Y en ese instante, ante ese encuentro… toda la vida se transforma. Adquiere un nuevo sentido.

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