El primer paso para descifrar el mensaje del cuerpo

Estás impaciente por aprender. Quieres saber qué es lo que esa persona tiene en la mente y en el corazón.

Decides fijarte en su lenguaje no verbal. Es mucho más fácil mentir con la palabra que con el cuerpo. Y sabes que puedes aprender muchos gestos y sus significados, muchas microexpresiones faciales y su significado. ¿Es así como trabaja un profesional, mirando y escuchando a una persona, detectando unas cuantas señales aprendidas y emitiendo un juicio en base a ello?

Te aseguro que no. Sería como tratar de descifrar el sentido de un párrafo apoyándose en un par de palabras.

Para conseguir tu objetivo, existe una metodología ampliamente aplicada que resulta básica de comienzo. Se llama “método SAPP”, y son las siglas correspondientes a Situación, Ambiente, Proxémica y Postura.

1. La Situación

Trata de evaluar de forma ecuánime cuál es la situación en la que esa persona se encuentra. Por ejemplo, ves a dos personas que aparentemente discuten  ¿cuál es la relación entre ellas? ¿se conocían? Otro ejemplo ¿existe alguna relación de autoridad entre ellas (conversación jefe/empleado, o de un particular con un policía)?

2. El Ambiente

Es una forma amplia de definir las características físicas del lugar en el que ocurre el suceso. Incluye desde el ruido del lugar (si se escucha a alguien hablar muy alto, no tiene la misma interpretación si se trata de un lugar ruidoso frente a un lugar tranquilo) a la temperatura (hay posturas como el cruzarse de brazos que pueden tener justificaciones sofisticadas o, simplemente ¡protegerse del frío!).

3. La Proxémica

Esta parte del lenguaje corporal es muy fácil de identificar y muchas veces no reparamos en ella hasta que comienza nuestro aprendizaje. Se define como la distancia a la cual interactúas con los demás. Esta variable se asocia, principalmente, con la confianza, o con el grado de dominancia/sumisión (las personas dominantes tienden a invadir el espacio). 

4. La Postura

Ahora sí, cuando hemos analizado los aspectos anteriores podemos introducirnos a descifrar la Kinésica: los gestos, orientación del cuerpo, movimientos corporales y, finalmente, las emociones en el rostro.

¡Qué difícil! Si se mira un vídeo se puede rebobinar a voluntad hasta captar todos los matices, pero en una situación en vivo ¿cómo concentrarse en tantas cosas a la vez? Pues en mi experiencia sólo hay una manera: combinando relajación mental, paciencia y práctica.

Cuando tenemos la mente llena de ideas preconcebidas, expectativas, ruido variado, es imposible escuchar la música del otro, pues su melodía la tapará nuestro “chunda chunda”. No puede haber una evaluación ecuánime.

El disfrutar de forma cotidiana de la meditación hace que nuestro nivel de ruido de base en el cerebro vaya bajando, de manera que cuando necesitamos hacer nuestro análisis no hay un gran esfuerzo por cambiar nada: ya estamos en modo sereno o al menos conocemos la sensación, para volver a ella con facilidad. Y si sentimos nuestra mente en “modo charanga”, aplicamos el truco rápido: tomar consciencia de nuestra respiración.

La relajación mental es imprescindible para alcanzar resultados veraces… también la paciencia y la práctica. Como en cualquier nueva actividad, regálate un tiempo de meteduras de pata. Te vas a reír. Y siempre puedes practicar mirando evaluaciones hechas por profesionales en videos de internet, comparando tus percepciones con sus análisis.

Un último consejo: empieza por tomártelo como un juego. Las esperas en lugares públicos se convertirán en algo fascinante…

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