¿Cuánto tiempo hace que no escuchas? ¿Unos minutos? ¿Unas horas?

¿De qué te estoy hablando? La pregunta es ¿cuánto tiempo hace que no dejas al silencio ocupar su espacio?

Tan  sencillo que da vértigo. No importa la postura, aunque para empezar la escucha consciente ayuda el aquietar el cuerpo, sentándonos. Muchas veces, cuando estamos en movimiento también el cuerpo nos habla de nuestro ruido interno. Si eres nuevo en este juego, prueba a sentarte un momento. En un lugar tranquilo. Siente tu cuerpo relajado. Nada más. No necesitas ninguna postura especial. Tal vez, baja un poco la mirada, para descansar tus ojos y concentrar tu percepción en otro sentido. Y escucha.

¿Qué viene a ti? ¿Sonidos externos? El tráfico, conversaciones, máquinas, la naturaleza. ¿O es tu propia mente? Escuchar la mente puede convertirse en un juego fascinante, divertido o aterrador. Simplemente, escucha y permanece atento a tus emociones, si aparecen. Hazlo con la tranquilidad de quien escucha una canción. De la misma manera que podemos elegir si nos dejamos enganchar con su letra o no, podemos elegir qué hacer con lo escuchado, y los sentimientos que provoca.

Olvida el análisis. Este es tu momento de escucha. No importa “la música”. Da igual si es rock, salsa o clásica. Concéntrate simplemente en lo que viene…y cómo se va…si lo dejas ir. Porque de la misma manera que puedes elegir el escuchar una canción tantas veces como quieras, puedes repetir tus argumentos mentales tantas veces como te apetezca. Es tu libertad.

¿Te gustó? Puede ser un juego. Tan divertido como tú lo quieras hacer. No necesitas comprar nada, ni superar nada, ni alcanzar nada. Cada día podrás encontrar un momento para practicar hasta donde te apetezca. Unos minutos, unas horas o cada instante. Y nadie te puede explicar las consecuencias. Explora, siéntelo. ¿Te atreves?

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