Ego II – La Magia

Uno de los encuentros más potentes que surgen de la práctica de la atención plena es el encuentro con el ego.

Podemos definir el ego desde distintas aproximaciones: psicológica, filosófica, antropológica… te invito a que dejes tranquilo tu mental y sus definiciones, y te sumerjas en la experiencia. La experiencia de la observación.

Observa la imagen que tienes de ti. Observa cómo te hablas, cómo te adulas o criticas, cómo sufres por lo que “eres o no eres”. Ahí está tu ego.

Observa los pensamientos que te inundan cuando andas por la calle y te viene gente de frente. Las comparaciones, los recuerdos que se despiertan, las emociones que se generan. Ahí está tu ego.

Inicia una conversación y observa lo que ocurre. Cuando escuchas ¿preparas tu intervención o escuchas realmente? ¿Interpretas de inmediato lo que te dicen o dejas que tu silencio mental abra la puerta a lo que está ocurriendo enfrente de ti? En el primer caso, ahí está tu ego. Cuando hablas ¿cuál es tu intención? ¿Hay miedo, necesidad de vencer, de herir, manipular? Ahí está tu ego.

Recuerda la última vez que te sentiste insultado. ¿Menospreciaron tu trabajo? ¿Olvidaron tus necesidades? ¿Se metieron con tu equipo de futbol o partido político? ¿Intentaron aprovecharse de ti? Sí, ahí también está tu ego.

Aunque no nos hagamos selfies todo el rato, aunque no entremos en competición para conseguir más likes que otro, aunque no nos pasemos el día concentrados en nuestra apariencia física, nuestro ego es un compañero de viaje. Nuestra mente está llena de yo. Nuestra ropa es puro yo. Nuestra generosidad es puro yo. Nuestras relaciones son puro yo.

El ego ocupa el peso nuestra mochila mental, solo que nadie nos lo presenta. Cuando comenzamos a practicar la atención plena y nos hacemos conscientes de nuestros pensamientos, de repente ¡zas! aparece el personaje. Ahora sí lo podríamos definir como ese sentido de identidad falso, ese filtro condicionado con el que miramos al mundo.

La magia está en descubrir que el ego no existe. La oscuridad no existe, sólo es la falta de luz.  Encuentra tu ego, observa tu ego y en ese momento desaparecerá. Y así será en cada instante de consciencia.

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