Lo que no te cuentan del Mindfulness

La práctica de la meditación tiene numerosos beneficios para la salud: física, mental y emocional. Desde hace unos 50 años muchos científicos han estudiado estos efectos, y la cantidad de artículos relacionados con el tema ha crecido exponencialmente en todo el mundo.

Esta es la parte amable, lo que puede atraernos o incluso engancharnos en primera instancia. Si “invertimos” un tiempo de nuestra ajetreada agenda practicando algo, queremos saber que tendrá unos frutos. Natural. Y cuanto más rápido, mejor ¿no? Es la cultura en la que vivimos.

No obstante, pocas veces nos preparan para lo que podemos encontrar en primera instancia. La atención plena en el momento presente puede abrirnos los ojos a una realidad insospechada. O, dicho de otra manera, el empezar a escuchar conscientemente nuestros pensamientos puede ser como escuchar la música de una película de terror. Escalofriante.

¿Te imaginas que se pudieran grabar todos nuestros pensamientos a lo largo del día y después sentarnos a escucharlos?

¿Te imaginas que pudieras apreciar con nitidez no sólo tu grandeza y generosidad, sino también tu maldad, la envidia, los celos, las intrigas?

Y más allá ¿te imaginas hacerte consciente de tu cuerpo, tus gestos, lo que dices, y tu auténtica intención al decirlo?

¿Podrías sencillamente observarlo, sin juicios, ni dramas, ni lamentos? ¿Aceptarlo como es en este instante? ¿Tomar la decisión de transformar lo que no te guste, con paciencia, cariño y determinación?

La atención plena es para valientes que se atrevan a superar los primeros momentos de incomodidad, seguros de que esta inversión en tiempo y esfuerzo les traerá una vida más plena.  ¿Lo pruebas?

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