SI, TE VIENE BIEN UN POCO DE NEUROCIENCIA

No sé si te atrae ya “de fábrica” el conocimiento del cuerpo humano.

La mayoría de las personas se interesan por su salud, y en la era del acceso a la información es muy común indagar sobre el fundamento de las enfermedades y dolencias, más allá de escuchar a los médicos. Incluso, cada vez más, asumimos una proactividad que nos mueve a buscar el conocimiento sobre cómo mantenernos sanos, antes de que sea “demasiado tarde”.

Si has empezado a vivir en esa sintonía (y si no, todavía más) te invito a que empieces a profundizar en el funcionamiento de tu cerebro y del sistema nervioso en general. ¿Para qué?

Puede ser que en principio no te atraiga mucho la anatomía detallada, o leer un montón de nombres de compuestos químicos neurotransmisores. Comprensible. No obstante, seguro que has sentido alguna vez estrés, te has dejado llevar por emociones descontroladas, has querido librarte de un hábito o has pretendido ligar con alguien.

Sin necesidad de entrar en un conocimiento científico profundo, de la mano de un buen divulgador, la Neurociencia te ayudará a comprender mejor no sólo enfermedades como el Parkinson o el Alzheimer, sino …

  • el por qué de nuestras conductas y toma de decisiones
  • la raíz de nuestras emociones y cómo transformarlas
  • el origen de nuestra forma de comunicarnos
  • el papel que juegan nuestros pensamientos para mantener la salud, mental y física

Interesante ¿no?

Aunque estrictamente hablando los orígenes de la Neurociencia se remontan al siglo XVIII, en los últimos 30 años se han producido muchos descubrimientos fascinantes, como:

La Neuroplasticidad

Con cada pensamiento nuestras neuronas se comunican entre sí, mediante impulsos eléctricos y químicos. Cuando repetimos los mismos pensamientos las conexiones se refuerzan, haciendo redes neuronales más complejas. La buena noticia: podemos crear cambios en nuestros hábitos y emociones, con nuevos pensamientos que crean nuevas redes neuronales. La mala: se acabó el decir “Yo soy así y no puedo cambiar”.

La Neurogénesis

Con cada pensamiento nuestras neuronas se comunican entre sí, mediante impulsos eléctricos y químicos. Cuando repetimos los mismos pensamientos las conexiones se refuerzan, haciendo redes neuronales más complejas.

La buena noticia: podemos crear cambios en nuestros hábitos y emociones, con nuevos pensamientos que crean nuevas redes neuronales. La mala: se acabó el decir “Yo soy así y no puedo cambiar”.

A lo largo de decenios fue un dogma comúnmente aceptado que la neurogénesis (el nacimiento de nuevas neuronas) solo se producía durante el desarrollo del sistema nervioso, y que a lo largo de la vida éstas solo morían sin posibilidad de regenerarse. Tras los hallazgos del científico sueco Peter Eriksson a finales de los noventa se pudo comprobar que, incluso durante la vejez, existe la neurogénesis, al menos en algunas zonas concretas del cerebro.

La buena noticia: tienes un cerebro más plástico de lo que pensabas, si te decides a cuidarlo.

Las Neuronas Espejo

Tanto al relacionarnos como al observar a los demás, se activan un tipo de neuronas muy especiales, llamadas neuronas espejo. Facilitan no solo la imitación y el aprendizaje, también la empatía y por tanto, las relaciones sociales.

La buena noticia: Estamos programados para vivir conectados, comprendiendo no sólo desde el razonamiento sino desde la emoción.

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Si todo esto no te atrae lo suficiente, permite que comparta un aspecto de

mi experiencia en los cursos que imparto sobre gestión del estrés.

Los asistentes me comentan que les resulta muy útil sentar las bases de cómo funciona su sistema nervioso ya que:

  • Cuando conoces una división anatómica sencilla del cerebro en tres áreas (cerebro instintivo o reptiliano, cerebro emocional o límbico, y corteza cerebral o neocortex), y las ondas cerebrales que se generan, puedes comprender el procesamiento de los estímulos que llegan al cerebro, y el origen de tus emociones y acciones.
  • Cuando recuerdas las funciones del sistema simpático y parasimpático, eres capaz de reconocer en tu forma de comunicar y sentir qué rama del sistema nervioso autónomo está predominando, y desde esa toma de consciencia volver al equilibrio.
  • Cuando comprendes el concepto de coherencia cardiaca y asumes la existencia de más de 40.000 neuronas en tu corazón, puedes aprender más fácilmente técnicas útiles de cara a transformar tu estrés y tus emociones.

Neurociencia no es sólo una palabra de moda. Se trata de una herramienta útil para ti. Ahora.

Te puedo ayudar a descubrirlo.

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